Otra esteticista oda al músculo, la sangre y la testosterona

300, de Zack Snyder, fue un hito artístico que difuminaba las líneas que separan el cine del cómic, pero también lo fue comercial, ya que funcionó muy bien en taquilla: solo en EEUU recaudó 210 millones de dólares (costó 65). Antes estos datos era inevitable que se intentara repetir la hazaña, esta vez con el único fin de hacer dinero, ya que tanto en plano estético como temático estamos ante una repetición de fórmula que funciona igual de bien… o de mal, según el espectador.
Batallas, músculos, chorretones de sangre que salpican la pantalla a cámara lenta…. 300 El origen de un imperio, basada en la novela gráfica de Frank Miller Xerxes, no sorprende como la original, pero mantiene un nivel visual muy alto y resulta la mar (nunca mejor dicho: todo son batallas navales) de entretenida gracias, sobre todo, a sus excesos, incluido un Jerjes que vuelve a parecer una drag del carnaval de Tenerife.

Desde que empieza, el filme es un continuo clímax marcado por las sucesivas batallas navales entre los griegos y los persas. Una confrontación que también se lleva al plano estético, uno de sus grandes placeres. El mundo persa tiene resonancias góticas e, incluso, sadomasoquistas. Y el griego directamente parece una fiesta de musculocas anabolizadas y depiladas. El desconocido Noam Murro, que sustituye a Zack Snyder tras la cámara, evita los momentos de calma o intimidad y lo sobreactua todo con su cámara: todo es épico, poético, solemne, crucial. El concepto `fragor de la batalla´ nunca había sido tan real y extremo. ¿Agotador? Puede. ¿Divertido? También.

Eva la guerrera

Aunque, sin duda, lo mejor de todo tiene nombre de mujer: Eva Green. La actriz interpreta a Artemisia, una de las villanas más fascinantes y arteras que hemos visto en mucho tiempo. Pero con matices, ya que se nos cuenta el origen de su maldad en un prodigioso flashback de infancia que nos permite empatizar con ella e, incluso, se sugiere cierta atracción por su enemigo acérrimo Temístocles. Ambos protagonizan un polvo súper bizarro.
[Relacionado: Eva Green volverá a sacar su lado oscuro en la secuela de 300]
Uno de los puntos débiles de la película es que, pese a tener un buen 3D, la imagen es demasiado oscura. Y el héroe queda un poco descompensado ante una mala tan apabullante. Sullivan Stapleton no es mal actor, pero carece del carisma y el liderazgo de Gerard Butler, al que echamos de menos.

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