A la hora de hablar de “intuición” lo más probable es que lo primero que te venga a la cabeza es que eso, “es cosa de mujeres”. Ahora bien, dejando a un lado el aspecto sobre la intuición femenina, cabe destacar que en los últimos años la idea que teníamos sobre la inteligencia humana está cambiando bastante.

A la hora de resolver problemas, no siempre lo hacemos de “forma lógica y racional”. Somos creativos, utilizamos el pensamiento lateral, mucho más libre y flexible que el horizontal. ¿Y qué decir del propio concepto de inteligencia? Ya no podemos hablar de un sólo tipo de inteligencia, sino de varias. Howard Gardner nos desdibujó ya esa visión unitaria para hablarnos de diferentes capacidades, de diferentes habilidades y múltiples inteligencias.

Ahora, expertos como Malcolm Gladwell nos hablan de la inteligencia intuitiva, esa que nos hace decidir una cosa en cuestión de 2 segundos, o de llegar a una conclusión en muy poco tiempo. Lejos de tener una idea “mágica” sobre la intuición, debemos verlo como algo práctico.

En nuestro día a día, disponemos de poco tiempo “y de pocas” variables a la hora de decidir algo. Así pues, las respuestas que damos son una mezcla de experiencias pasadas, de la propia personalidad, de emociones, de informaciones previamente integradas y a la vez, la maravillosa habilidad de “tener una mente abierta”. 

De ser ágil, espontáneo, creativo y de arriesgar. ¿Será esta persona de fiar? ¿Debo elegir este trabajo? ¿Invierto en estas acciones o en aquellas otras? Como ves, el campo de la inteligencia intuitiva resulta apasionante.

Ahora bien, ¿te gustaría saber si tú dispones de cualidades intuitivas? ¡Veámoslo!

1. Tomar decisiones acertadas en poco tiempo

¿Eres de los que reacciona rápidamente ante determinados problemas? ¿Cuando tienes que elegir algo lo haces casi al instante? Lejos de ser algo sobrenatural, lo que ocurre en realidad es que dispones de tu “propio archivo personal de información” y sabes inferir lo que necesitas casi al instante de tu cerebro.

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Pongamos un ejemplo. A la hora de buscar trabajo, sabes perfectamente en cuáles tienes mayor probabilidades de que te llamen, en cambio amigos tuyos, se inscriben en todas las que ven esperando ser citados cuanto antes a una entrevista. Al final, siempre te llaman a ti primero. ¿Es intuición? En absoluto, es saber qué cualidades puedes ofrecer y qué tipo de trabajo encaja contigo.

Podríamos darte decenas de ejemplos. El agente de arte que sabe reconocer al instante un cuadro falso. ¿Es intuición? No, es disponer de su experiencia casi al segundo. El psicólogo que intuye de inmediato qué alumnos presentan problemas de acoso en el aula. ¿Es intuición? No, es saber escuchar, ver y deducir.

2. No te dejas llevar por las etiquetas y los prejuicios

Los prejuicios, así como las clásicas etiquetas que pone la sociedad a muchos colectivos o costumbres del día a día, son formas de limitar nuestro pensamiento. Ponen barreras y crean mentes rígidas y alienadas.

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En cada clase que te han dado en tu formación, siempre has tenido opinión propia. Es más, te has preocupado en ampliar datos, en contrastar. Sabes escuchar y valoras lo que se te dice, pero también eres crítico. Todos estos procesos mentales te aportan agilidad, a la vez que conocimientos para en un momento dado tomar una decisión rápida y acertada.

3. Las emociones sí importan, dispones de empatía

Un pensamiento emocional construye una inteligencia empática, que sabe leer en los demás al igual que en uno mismo. Nadie dispondrá de una inteligencia intuitiva si no dispone de empatía. ¿Cómo intuir que tu pareja está ofendida por que en la cena con tus amigos la has dejado de lado, si no sabes leer sus emociones en su cara? De nada.

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Saber entenderse a uno mismo, saber gestionar la ira, la rabia, la tristeza, son estrategias de conocimiento que a su vez, también nos hacen entender a los demás. Y por lo tanto, somos ricos en este tipo de “inteligencia social”, tan importante en la intuición.

4. Sabes conectar contigo mismo y te sientes seguro a la hora de tomar decisiones

Aquí no nos valen los indecisos, tampoco los que consultan con muchos amigos o familiares a la hora de tomar una decisión. Las personas intuitivas tienen un buen conocimiento de ellas mismas, y saben lo que necesitan. Saben que en alguna ocasión se han equivocado, pero han aprendido del error y lo han integrado.

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Lejos de analizar las cosas casi de forma obsesiva, proceden a distanciarse un poco. ¿La razón? En cuanto uno se relaja, la solución casi siempre viene por sí sola. Ocurre así porque el cerebro está libre del estrés, de la presión, y esa confianza interior le hace entrar en contacto con experiencias previas, con informaciones, con sus emociones y con su propia seguridad. Las personas intuitivas reaccionan rápido porque se sienten seguras, porque confían en sus capacidades.

Así pues, a la hora de hablar de intuición no estamos hablando de magia, sino de una mezcla de racionalidad, experiencias previas, emociones y confianza en uno mismo. ¿Te sientes identificado? Si te interesa el tema te animamos a leer el libro ‘Inteligencia intuitiva’ de Malcom Gladwell,

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