Hay épocas en que las preocupaciones y la ansiedad, nos martillean día y noche. No logramos separar esa barrera donde la presión psíquica de nuestra mente, no nos descanso. Hoy, en nuestro espacio, te explicamos cómo practicar meditación antiestrés. ¿Te animas?

Sabemos que a veces cuesta. ¿Cómo compaginar nuestras obligaciones diarias con ese instante de meditación antiestrés? Nos levantamos con cosas que hacer y llegamos a la cama con la mente llena de esos aspectos que hay que preparar para el día siguiente. Ve con cuidado si esto es un ejemplo de lo que es siempre tu día a día. Es imprescindible que sepas organizar tiempos y poner límites, controlar todas esas presiones que no te permiten obtener descanso.

Lo ideal es que aprendas a llevar un equilibrio en tu vida, ahí donde tú seas siempre la prioridad cuidando de tu salud y de tus emociones. El estrés puede hacerte mucho daño y debes verlo como un enemigo al que dominar, al que hacer pequeño para poder manejarlo adecuadamente. Te explicamos cómo practicar la meditación antiestrés.

1. Agenda emocional

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¿Llevas una agenda en tu día a día de las cosas que debes hacer? ¿De tus obligaciones, citas, reuniones, citas con los maestros de los niños, o visitas al médico? Haz lo mismo con tus emociones, con tus necesidades personales. Dedica cada día al menos una hora o dos horas para ti misma. Para hacer lo que te gusta, para estar sola y para practicar la meditación antiestrés. Tus emociones tienen prioridad, hazles un hueco en tu día a día. Lo mereces y lo necesitas.

2. Un instante de tranquilidad

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No importa donde sea. En tu habitación, en la cocina o en un parque. Debes estar tranquila y rodeada de un ambiente que te sea agradable, plácido y reconfortante. Si lo deseas ponte una música que te guste, pero debes estar sola. Imprescindible que estés sola.

3. Regula tu respiración

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Vamos ahora a cuidar nuestra respiración. Una vez te encuentres cómoda, empieza a tomar aire profundamente por tu nariz. Permite que tu pecho te vaya hinchando, después, deja escapar este aire poco a poco por la boca. Si lo repites entre seis o siete veces empezarás a notar un hormigueo reconfortante por tu cuerpo, te vas sintiendo mejor y más tranquila.

4. Focalizar pensamientos

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¿Que es lo que haremos a continuaciòn? Visualizar esas presiones que más te preocupan. ¿Te presionan en el trabajo? ¿Tienes problemas con tu pareja? Visualiza esas imágenes y sigue respirando. La tensión debe suavizarse, los nervios deben perder su intensidad y el miedo se va a suavizar. Te irás sintiendo mejor poco a poco.

5. Imágenes positivas

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Una vez hayas focalizado esas imágenes qué más presión ocasionan en tu ser, pasemos ahora a visualizar cosas agradables, aspectos que te gustaría estar viviendo y que te harían feliz. Deben ser cosas sencillas: un paseo por la playa, tú tocando la corteza de un árbol, tú andando por una ciudad tranquila donde el sol ilumina tu cara y donde el rumor de las cafeterías cercanas te envuelve con un agradable olor a café… cosas fáciles. Cosas que te hacen feliz. Visualízalo y sigue respirando profundamente.

6. El silencio

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Ahora cerramos los ojos. Al menos durante dos minutos. Intenta no pensar en nada, solo deja que el silencio te envuelva. Estás en paz, estás bien, no hay ninguna presión. Solo estás tu y un mundo tranquilo donde no hay presiones y amenazas, todo es tibio y agradable.

7. Abrir los ojos de un modo renovado

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Es el momento de abrir los ojos y de volver a respirar con normalidad. Mira a tu alrededor sin moverte aún, sin levantarte. No lo hagas o correrás el riesgo de marearte. Deja que pasen unos cinco minutos antes de volver a andar. Seguro que te sientes mucho mejor, más ligera y sin ninguna presión en tu cuerpo.

8. Nuevas perspectivas

Ahora que ya te sientes más relajada, intenta pensar qué puedes hacer para encontrarte mejor día a día. Ser un poco más feliz a veces exige que debamos hacer pequeños cambios. Y lo bueno de la meditación antiestrés es que poco a poco nos va cambiando por dentro. Nos exige hacer pequeños cambios para encontrar el equilibrio, para que el cuerpo y la mente vuelvan a sentirse en sintonía, y las presiones, las ansiedades vayan saliendo de nuestro cuerpo como el humo que escapa por una ventana.

¿Y cómo podemos conseguirlo? Con valentía. Con ganas de sentirnos bien cada día para disfrutar más de nosotras mismas y de los nuestros. Empieza hoy mismo, no lo dudes.

Fuente: Mejor con salud

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