Este 22 de abril, como todos los años desde 1970, se celebra el Día Mundial de la Tierra. Un día especial que permite crear y ampliar la conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger el patrimonio ambiental mundial. Lo que un día fuera tarea de unos pocos, dedicados principalmente a la conservación, hoy se ha convertido en tarea de muchos preocupados por el entorno en que vivimos. Y es que, a propósito del cambio climático, de la destrucción del patrimonio ambiental local, nacional, regional y mundial, de innumerables episodios de contaminación y/o de conflictos ambientales locales, regionales o mundiales, cada vez más personas se están dando cuenta que de seguir con el modelo de desarrollo actual, que depreda los recursos naturales, intensivo en energías fósiles, que no se preocupa, ni protege el patrimonio natural y ambiental de este maravilloso planeta llamado Tierra, se está poniendo en serio riesgo no sólo la vida de los seres humanos tal y como hoy la conocemos, sino también la de muchos otros seres vivos que habitan en este planeta.

Todo partió en 1962 cuando el senador y activista ambiental estadounidense Gaylord Nelson, inició una cruzada para que el tema ambiental formara parte de la agenda gubernamental del presidente Kennedy. La idea fundamental del senador Nelson era llegar a tener un día destinado a la celebración, una gran manifestación popular donde las personas de todos los rincones del país pudieran expresar su preocupación por el manejo que al interior de Estados Unidos se le estaba dando al tema ambiental. Un día en el país especialmente dedicado a la discusión nacional ambiental.

Esta iniciativa vio sus frutos el 22 de abril de 1970. Más de veinte millones de personas se movilizaron estableciendo en distintas localidades de Estados Unidos una plataforma de difusión y discusión sobre el medio ambiente y sus principales problemas. Ese mismo año, producto de la presión social, el gobierno de Nixon creó la Agencia de Protección Medio Ambiental (EPA en sus siglas en inglés), entidad dedicada a proteger el medio ambiente y la salud pública. Paralelamente, el Congreso norteamericano promulgó el Acta del Aire Limpio (Clean Air Act) con la finalidad de establecer estándares seguros sobre la calidad del aire y las emisiones de contaminantes.

Un rol preponderante lo han jugado los movimientos y las organizaciones ambientales a lo largo del mundo, quienes con sus diversas acciones han logrado concientizar a gobiernos y a ciudadanas y ciudadanos sobre la magnitud de los problemas que afectan al medio ambiente a nivel mundial y la necesidad de avanzar hacia un modelo distinto de desarrollo.

Desde ese 22 de abril de 1970, con altos y bajos a lo largo de estas cuatro décadas, el Día de la Tierra se ha internacionalizado, convirtiéndose en un momento para evaluar los problemas medioambientales del planeta, como son: la contaminación del aire, agua y suelos; la destrucción de ecosistemas; los cientos de miles de hongos, plantas y especies animales amenazadas, y el agotamiento de recursos no renovables. Pero también es un día para proponer y promover las soluciones que permitan paliar y/o eliminar los efectos negativos de las actividades humanas y las políticas que permitan reorientar el llamado desarrollo. En esto, un rol preponderante lo han jugado los movimientos y las organizaciones ambientales a lo largo del mundo, quienes con sus diversas acciones han logrado concientizar a gobiernos y a ciudadanas y ciudadanos sobre la magnitud de los problemas que afectan al medio ambiente a nivel mundial y la necesidad de avanzar hacia un modelo distinto de desarrollo. Un hito importante se alcanzó en 1992, cuando en Río de Janeiro se celebró la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente. De ella emanó la Carta de la Tierra, la Agenda 21, varios convenios y documentos para promover el desarrollo sostenible y el cuidado del medioambiente. Sin embargo, hasta ahora, esto no se ha traducido en una acción decidida por parte de los gobiernos en el sentido de iniciar un proceso que permita cambiar el rumbo, de manera de construir un mundo más justo, seguro, próspero y sostenible.

El Día de la Tierra o de la Madre Tierra (ONU, 2009) apunta a la toma de conciencia de los recursos naturales de la Tierra y su manejo, a la educación ambiental, y a la participación como ciudadanos ambientalmente conscientes y responsables. En el Día de la Tierra todos estamos invitados a participar en actividades que promuevan la salud de nuestro planeta, tanto a nivel global como regional y local.

El Día de la Tierra, que empezó en 1970 como un movimiento de protesta, ha evolucionado hacia una celebración global del medio ambiente y de nuestro compromiso con su protección. La historia del Día de la Tierra refleja el crecimiento de la conciencia ambiental en el transcurso del último cuarto de siglo, y el legado del Día de la Tierra es la noción inequívoca de que el medio ambiente hoy día es preocupación de todos.

Este día se abre como una oportunidad para, nuevamente, recordar que el cambio climático es el problema más complejo que le ha tocado enfrentar a la humanidad y uno de los mayores desafíos del presente siglo, si tenemos en cuenta sus causas y consecuencias globales y la magnitud de los impactos esperados tanto en los ecosistemas como en los seres humanos. Sus repercusiones no sólo involucran aspectos ambientales, es necesario además considerar sus implicancias políticas, económicas, sociales y culturales, así como los cambios y las transformaciones necesarias que deberán asumir los países, tanto industrializados como en vías de desarrollo, en especial los de América Latina y el Caribe, para enfrentarlo. Transformaciones que consideran un cambio de paradigma en términos de lo que se entiende por “desarrollo y sus objetivos”, y la redefinición de las políticas económicas, energéticas, de infraestructura, agrarias, de transporte, hídricas, ambientales, entre otras, considerando como uno de sus ejes estructurante la definición de una política climática. Chile no esta exento de ello.

A la luz de los reportes del Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) sobre el impacto que el Cambio Climático está teniendo en la vida del planeta, es necesario que la preocupación ambiental se traduzca en acciones concretas en nuestro país, en Latinoamérica y en el mundo entero, que presionen a nuestros gobiernos, políticos, empresarios, etc., para que las negociaciones internacionales del Clima a celebrarse en Lima (COP20) este año, den un paso crucial para en el 2015 se alcance un nuevo compromiso mundial que permita proteger la vida en el planeta.

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