Aprender a tocar un instrumento de pequeño ayuda a mejorar nuestra funciones ejecutivas

Lo que muchos ya sospechaban fue confirmado científicamente gracias a un estudio llevado a cabo en el Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos).  Empezar a aprender a tocar un instrumento a los seis años ayuda a mejorar funciones cognitivas como la memoria o la atención, a resolver problemas o a regular la conducta. Incluso hace que el coeficiente intelectual sea superior a los que no tocan ningún instrumento.

 

La habilidad rítmica está relacionada con el lenguaje
Cuando aprendemos a hablar, no solo tenemos que descubrir los sonidos de las letras. También necesitamos entender el ritmo de una conversación y de las sílabas. El saber desenvolverse con un instrumento musical ayuda a dominar el ritmo de otras áreas de nuestra vida. Así lo demuestra un estudio de la Northwestern University sobre niños en edad preescolar que tienen algún tipo de formación musical.

Puede combatir el déficit de atención
Los niños que más problemas tiene a la de concentrarse se pueden beneficiar de la música. Un trabajo de la Universidad de Graz  asegura que los pequeños que tocan la guitarra o la flauta tienen las zonas del cerebro relacionadas con la atención y la memoria más desarrolladas que los niños que no disfrutan de este tipo de actividades. Gracias a la gran plasticidad del cerebro, los que padezcan algún tipo de déficit en estas áreas pueden desarrollarlas aprendiendo a tocar algún instrumento.

Mejora la memoria a largo plazo
Heekyeong Park, investigadora de la Universidad de Texas en Arlington ha encontrado que las personas que acudieron a clases musicales con regularidad desde muy pronto tienen una mejor memoria a largo plazo y mejores capacidades espaciotemporales que los que no fueron. Según sus hallazgos, quienes tengan entrenamiento musical puedenrecordar mejor imágenes que aquellos que no lo tienen.

Cura el tinnitus (o al menos lo mejora)
El tinnitus, ese molesto pitido continuo relacionado con la pérdida de audición, puede llegar a dejar de oirse si las personas que lo sufren se someten a una terapia que consiste en escuchar durante tres meses en sesiones de dos horas un determinado tipo de música especialmente modificada para eliminar las frecuencias del tinnitus. Así lo asegura un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Münster.

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