Para empezar hemos de tener claro qué es el eructo:

El eructo, conocido médicamente como ructus, es el modo que tenemos de expulsar, mediante la boca, el gas acumulado en el tracto digestivo (esófago y estómago principalmente).

El eructo, que en la mayoría de los casos viene acompañado de un sonido, es consecuencia de la aparición de una burbuja de aire en el estómago. A los bebés les suele suceder a menudo, a la hora de empezar a comer. También ocurre, como bien es sabido, al beber bebidas gaseosas.

Conocido también como “ventosidad oral” o “flatos orales”, el eructo puede ser causado también por muchos alimentos como ciertas verduras (por ejemplo, brócoli o coliflor), frutas (pera, manzana), productos lácteos…

Así pues, eructar es algo normal y común, que suele darse antes o después de las comidas. No hay por qué preocuparse, a menos que estas manifestaciones se hagan excesivas y pasen a ser crónicas.

Al mismo tiempo, podemos eructar por los siguientes motivos:

  • Comer demasiado rápido (que supone tragar aire en exceso conforme masticas los alimentos)
  • Fumar
  • Mascar chicle
  • Consumir demasiadas bebidas gaseosas
  • Padecer acidez o reflujo gastroesofágico
  • Tener el estómago inflamado (gastritis)
  • Estar pasando por una época llena de ansiedad o estrés
  • Comer mucho, o alimentarnos de demasiados grasos
  • Alergias o intolerancias alimentarias

Fuente: EsLaSalud

 

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